Obispos

ARTÍCULO II

Del Sínodo de Obispos

Sección 1. El Sínodo de Obispos es la máxima autoridad administrativa y legislativa de esta provincia, y está constituida por todos los obispos, pudiendo cualquiera de estos originar y proponer una legislación y ser adoptada y autenticada por dicho sínodo. En todas las deliberaciones serán permitidos

Sección 2. Cada obispo de esta provincia, a no ser que esté suspendido, tendrá voz y voto en el Sínodo de Obispos. Una mayoría simple de los obispos titulados para votar, será necesaria para constituir el quórum para las deliberaciones y toma de decisiones.

Sección 3. El presidente de esta provincia será el Arzobispo. Sus deberes serán prescritos por los Cánones de esta provincia. El Arzobispo presidirá el Sínodo de Obispos.

Sección 4. Si el Arzobispo fuese incapaz de cumplir sus deberes, bien sea por renuncia a su jurisdicción, retiro o muerte, el obispo con jurisdicción más antiguo en orden de consagración como obispo, actuará como el obispo presidente hasta que el nuevo Arzobispo pueda asumir sus deberes.

Sección 5. El voto de una mayoría calificada de las dos terceras partes de los obispos, de los presentes o no, será necesario para la aprobación de cualquier asunto; a menos que sea ordenado de otra manera en la Constitución y los Cánones.

Sección 6. El Sínodo de Obispos se reunirá anualmente en una fecha y lugar pautados por el sínodo anterior; pero, si el Arzobispo decide cambiar el lugar y fecha ya asignados por motivos justificados, podrá cambiar el lugar, la fecha, o ambos para dicha reunión. Las reuniones especiales están previstas en los Cánones. 

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